El Ego. Las máscaras del miedo

Máscaras-EgoSoy el mayor de tres hermanos. Crecí en una familia disfuncional marcada por la incomunicación, el conflicto y el abandono. Mi padre era ludópata no reconocido, Mi madre vivía en la ira y el reproche constante, tratando de que mi padre fuera otro tipo de hombre que nunca llegó a ser en casa. Lo que llevó también a la tristeza y desesperación. En definitiva, crecí en un ambiente carente de amor. Años después comprobé que esa carencia potenció en mí una serie de miedos: SOLEDAD, ABANDONO, RECHAZO. 

Esos miedos los traté de ocultar construyendo un personaje que demostrara a los demás mi seguridad en mí mismo, mi independencia, mi valor, cuando lo que sentía dentro de mí era una necesidad de seguridad, reconocimiento y afecto. Ese personaje que construí se llama Ego, y apareció en mi vida para proteger al “niño herido”. Para ello desarrolló muchas estrategias y mecanismos de supervivencia, vistiendo máscaras basadas en aquel miedo original. Algunos de esos personajes o máscaras que vestí se resumen en tres: 

  • El Ego perseguidor. Cuyo objetivo es conseguir control. Para ello recurre a la ira y a la manipulación en forma de imposición, reproche o crítica.
  • El Ego salvador. Impulsado por la culpa, pretende ayudar a los demás olvidándose de uno mismo. Aludiendo al sacrificio, su fin último es obtener el reconocimiento de los demás.
  • El Ego víctima. Necesita seguridad, y por ello se encierra en su victimismo lleno de tristeza y vergüenza, aludiendo lo injusta que es su vida con él/ella.

El Ego me ayudó a salir adelante y conseguir muchas cosas, por eso le estoy agradecido. Sin embargo observé que también me estaba limitando en muchos ámbitos. Por ello, decidí trabajar en él y reducir su influencia. Mi objetivo final: trascenderlo. 

El Ego es esa parte de nosotros, basada en el miedo, que nos ayuda a proteger al niño herido. El Ego es una invención de la mente, en realidad no existe. Lo hemos creado para protegernos. Pero nos limita, porque se sustenta en la culpa, en la ira, en la vergüenza y en su afán de protegernos nos conecta con nuestra escasez y nuestros sentimientos de desvalorización y desmerecimiento.

Si conseguimos trascenderlo, evitamos el miedo y encontramos lo que verdaderamente se encuentra en nuestro interior: amor ilimitado. Para ello, debemos aceptarlo, abrazarlo, nunca rechazarlo. Amarlo para que de este modo sanemos a nuestro niño herido y volvamos a conectarnos con nuestra esencia. 

Jose Deconde es experto en el trabajo con la Sombra y el Ego.

Ha aplicado su método MMV a la salud, las relaciones personales, los negocios y el arte con éxito en todos ellos

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